La Copa Mundial de 2026 se prepara para utilizar un balón completamente inteligente, equipado con tecnologías avanzadas, en un paso que refleja la acelerada transformación tecnológica del fútbol moderno.
El balón incorpora una batería recargable con una autonomía de hasta seis horas, lo que obliga a cargarlo antes de cada partido para garantizar el funcionamiento eficiente de los sistemas de seguimiento y sensores.
El balón estará conectado a 12 cámaras instaladas en el techo de los estadios, capaces de rastrear sus movimientos en tiempo real y proporcionar datos precisos que ayudarán a los árbitros y al VAR a analizar jugadas polémicas, especialmente fuera de juego y contactos con el balón.
El nuevo sistema busca mejorar la precisión arbitral y acelerar la revisión de jugadas durante el torneo que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México.












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