Las autoridades francesas se preparan para una nueva jornada de protestas prevista para el sábado mediante la aplicación de medidas de seguridad reforzadas que incluyen la prohibición de determinadas manifestaciones, la ampliación del toque de queda y el cierre de museos y estaciones de metro.
Estas medidas buscan evitar que se repitan los episodios de violencia y saqueos registrados en distintas zonas del país durante la semana anterior.
El Ministerio del Interior francés anunció que aumentará un 20% el número de agentes policiales desplegados en comparación con el fin de semana anterior, además de reforzar la protección de instalaciones sensibles y zonas comerciales.
Por su parte, el presidente Emmanuel Macron afirmó que la prioridad del Gobierno es restablecer la calma y el orden público, y acusó a grupos organizados de la extrema izquierda de intentar derrocar la República.
Las disposiciones se adoptan antes de nuevas movilizaciones contra el aumento del costo de vida, mientras organizaciones estudiantiles y el movimiento de los chalecos amarillos han convocado concentraciones y manifestaciones adicionales.












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