El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó la posibilidad de formar un gobierno con partidos árabes y escribió el viernes en X: “No se debe formar un gobierno con los partidos árabes”.
Su declaración se produjo después de que su bloque obtuviera 53 escaños en el Knéset, frente a 48 de la oposición y 19 de dos listas árabes, sin que ninguno de los principales bloques alcanzara los 61 escaños necesarios para lograr la mayoría.
El partido Likud también acusó a partidos árabes de irregularidades electorales y exigió investigaciones sobre presuntos sobornos, amenazas y fraude, acusaciones todavía no demostradas.
Los resultados otorgan a los partidos árabes un papel potencialmente decisivo en las negociaciones para formar gobierno.











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