La escalada militar en el sur del Líbano entró en una nueva fase después de que el ejército israelí anunciara haber tomado el control del histórico y estratégico Castillo de Beaufort.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la captura del enclave como un punto de inflexión en la confrontación en curso, destacando su importancia militar y simbólica.
Sobre el terreno, los intensos bombardeos israelíes contra localidades del sur del Líbano durante el domingo dejaron ocho muertos y más de 32 heridos, en una nueva violación del acuerdo de alto el fuego.
Ante el deterioro de la situación, Francia impulsó una iniciativa diplomática al solicitar una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para abordar las hostilidades en curso y sus repercusiones regionales.










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